Da gracias por todo lo que tienes y todo lo que está alrededor tuyo. Primero, mira a tu vida, a tu casa, a tus amigos, a tu familia y a tu trabajo y lucha por sentirte agradecido siempre por todo ello.

Los niños me estresan, mi jefe parece que no aprecia lo que hago y mis amigos constantemente abusan de mi amistad. Esta cadena de pensamientos negativos parece quizá lógica, pero lo único que hace es bloquear todo lo bueno que está a punto de entrar en tu vida y que mereces. Si tú solo puedes ver lo negativo que tienes en tu vida, solo conseguirás atraer más negatividad. De repente, el pensamiento positivo se esfuma, oportunidades de tu vida que te estás negando desaparecen solo porque piensas que todo está mal. Y créeme si es todo lo que puedes ver, es todo lo que vas a conseguir.

Entonces, empieza a decir gracias desde el principio. Sácate los zapatos, sal fuera y siente el frescor y la suavidad de la hierba entres tus pies y agradece a los poderes que existen el estar vivo. Mira al cielo y da gracias a los pájaros, al cielo y al sol. Entra en casa y agradece a tu pareja la cena que te preparó anoche y agradece a los niños el hacerte reír. Tan pronto como lo hagas empezarás a sentir un cambio positivo en tus emociones, y si continuas así, sólo cosas buenas entrarán en tu vida..

 

Fuente: Michelle Nielsen, Maestros de la vida