Entra en la consulta de su quiropráctico, se sube a la camilla y le señala al quiropráctico el punto donde mas le duele. Sin embargo, el quiropráctico ajusta una parte totalmente diferente de la columna vertebral… ni siquiera cerca de donde usted siente el dolor.
¿Por qué es eso?
Hay un viejo refrán que dice: “Cuando se pisa la cola de un perro, ladra por el otro extremo”. En quiropráctica, lo que significa es que dónde le duele (la cabeza) no es necesariamente donde está el problema (la cola). Muchas veces el síntoma que se siente en un área se debe a una causa remota. Por ejemplo, alguien con la ciática puede sentir dolor en su pierna, pero la causa del problema es la subluxación vertebral en su columna vertebral.

Los quiroprácticos saben que si trata la causa del síntoma, el cuerpo ya no tiene necesidad de producir el síntoma. Es por eso que los quiroprácticos se centran en la solución de problemas subyacentes y no en los efectos superficiales. Persiguiendo a los síntomas lo que hace es como un perro persiguiendo su propia cola – dando vueltas y vueltas hasta que se marea, confundido y frustrado. Es mucho más inteligente abordar la causa subyacente desde el principio.

Fuente: Asociación Española de Quiropráctica