esguince de tobillo

esguince de tobillo

Habla la madre de una paciente de Quiropráctica.

El miércoles vino mi hija a casa, por la tarde, con el tobillo hinchado. Se lo había doblado jugando al baloncesto en el colegio y ante el miedo de que tuviera algo roto, fuimos a hacerle una radiografía para asegurarnos de que todo estuviera bien. Mi hija tenía dolor, pero soporta- ble y el tobillo estaba hinchado. En el centro de scanner me confirmaron que no había nada roto, pero me informa- ron de la posibilidad de que tuviera un esguince, así que me recomendaron ir a que la viera un médico, como era por la tarde, fuimos a Urgencias. El médico que la atendió miró la radio- grafía y le preguntó a mi hija dónde le dolía, pero en ningún momento la exa- minó, sólo la miró desde una distancia de un metro y me dio el diagnóstico: un esguince. Llamó a una enfermera para que le pusiera una venda en el pie hasta la rodilla y me dijo que tenía que buscar unas muletas porque no podría apoyar el pie durante los próximos 20 días.

Como mi hija tenía varias excursiones previstas, hablé con un buen amigo de la familia que es quiropráctico al día siguiente. Me dio cita para esa misma tarde, así que en cuanto mi hija llegó del colegio con su venda y sus muletas, nos fuimos directamente a ver al qui- ropráctico. Examinó la radiografía y el tobillo, y me dijo que tenía un esguince de segundo grado leve y que no hacía falta vendaje ni muletas. Para una rápida recuperación eran necesarios unos ejercicios y mucho frío, pero también era muy importante apoyar y usar el pie. Le trató el pie y la dejo con una bolsa de frío unos 15 minutos. Nos explicó que era muy importante aplicar frío y, si era posible, por las tardes cada 3 horas habría que aplicárselo durante unos 15 minutos y también por la mañana antes de ir al colegio; además, debía usar una tobillera du- rante todo el día y quitarla por la noche para dejar descansar el pie. Mi hija salió de la clínica mucho mejor, cojeando, pero andando. Los siguientes 3 días realizó los ejercicios que le había recomendado y volvimos a visitar al quiropráctico.

Ya estaba mucho mejor, él volvió a tratarla, le puso más hielo y nos mando a casa con nuevos ejercicios. Ya apenas tenía dolor. Al día siguiente se le puso el tobillo verde, pero ya no le dolía ni tenía molestias. Tres días después visitamos otra vez el quiropráctico, el moratón se había ido y dijo que no había nin- gún problema por ir a la excursión de 5 días que tenía prevista, ni por realizar una actuación de baile que también era importante, sólo le recomendó que se pusiera la tobillera cuando practica- ra deporte o algún ejercicio.

 Han pasado exactamente 8 días desde que vino a casa con el tobillo hinchado y, a día de hoy, no tiene molestias y la inflamación se ha ido del todo. Para mí, ha quedado claro que el quiropráctico sabía de lo que hablaba y cómo tratar un esguince y curarlo en un tiempo mucho más rápido que el médico que la vio en primer lugar. Con este tratamiento no hay que hacer rehabilitación como la que hubiera tenido que hacer mi hija si hubiese realizado lo aconsejado por el médico. Veinte días sin mover un pie lesionado, obviamente, requerirá una rehabilitación posterior para poder andar normalmente otra vez.

Fuente : Asociación Española de Quiropráctica

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